martes, 27 de octubre de 2009

Historia del anarcofeminismo en España I



En las primeras décadas del S. XX existirán dos corrientes de pensamiento respecto a las mujeres en el anarquismo español.

La primera de ellas inspirada en los escritos de Proudhom, donde destacaba que las mujeres sólo ayudaban a la sociedad con su función reproductora. Por tanto no debían intervenir en la vida política, social y económica del país.

Respecto al trabajo, consideraban que no debían de entrar en el mercado por el posible aumento del paro y la disminución del salario para los obreros masculinos.

Este grupo justificaba sus ideas afirmando que la mujer no podía entrar en la lucha por su nula formación política y social.

La otra parte existente se basaba en los escritos de Bakunin y defendían la igualdad de géneros.


Este último pensamiento es el que predominará en la CNT, como podemos ver:
“como la primera medida de la revolución libertaria consiste en asegurar la independencia económica de todos los seres, son distinción de sexos, la interdependencia creada por razones de inferioridad económica, en el régimen capitalista entre el hombre y la mujer desaparecerá con él. Se entiende, por tanto, que los dos sexos serán iguales, tanto en derechos como en deberes.”[1]

Sin embargo, esta teoría no se llevará a cabo por la mayoría de los integrantes de la Confederación. Si se reconocerá la existencia de unas relaciones de dominación y subordinación, pero no se hará nada para solucionarlas.

Por ello las mujeres anarquistas tuvieron que crear sus propias organizaciones para la lucha por su emancipación del yugo masculino. Este es el caso de la organización anarcofeminista “Mujeres libres”, creada en 1936.

Con la llegada de la II República fueron muchas las mujeres que se introdujeron en la vida política y social del país.En el caso del movimiento ácrata, la CNT dejó asistir a las mujeres a sus sedes, reuniones, etc… con el fin de darles una oportunidad de formarse. Pero a la hora de intervenir ante sus compañeros lo único que recibirían serían mofas y risas:”En 1933, fui con Orobón Fernández a una reunión de uno de los sindicatos. Estaban intentando ayudar de alguna forma en la preparación de los trabajadores y me pidieron que asistiera… Querían que diese clase, pues no tenían maestros. Pero resultaba imposible debido a la actitud de algunos compañeros. No tomaban en serio a las mujeres. Hay un dicho: “Las mujeres a la cocina y a coser calcetines”. No, era imposible; en ese ambiente las mujeres apenas se atrevían a hablar”.[2]

El secretario de la CNT, por aquel entonces Mariano R. Vázquez, hablará en el periódico “Solidaridad obrera” de que la culpa de la subordinación femenina era exclusivamente suya, por tanto tendrían que solucionarlo las propias mujeres, sin ayuda de sus compañeros.

Como respuesta a estos ataques por parte del sector masculino del sindicato, en mayo de 1936 nace “Mujeres libres”, organización anteriormente citada, con una revista, del mismo nombre, como órgano de expresión del pensamiento anarcofeminista de la época. La liberación femenina era su tema principal: “No luchamos contra los hombres, no pretendemos sustituir el dominio masculino por el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues sino nunca tendremos la revolución social. Pero necesitamos nuestra propia organización para luchar por nosotras mismas”.[3]
Anteriormente, en el año 34, las anarquistas barcelonesas, que habían encontrado el mismo problema que las madrileñas, se unen para crear el “Grupo cultural femenino”, en el que buscan soluciones a la discriminación que reciben tanto de la sociedad como de sus propios compañeros de sindicato.
En 1936, estos dos grupos se fusionan. Las mujeres del “Grupo cultural femenino” deciden afiliarse al del “Mujeres libres” después de que una le las líderes del grupo madrileño, Mercedes Comaposada, fuese a Barcelona para participar en uno de sus congresos.

[1] Citado en Peirats, José: La CNT en la Revolución española.

[2] Ackelsberg, Martha A. : Mujeres libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres.

[3] Revista “Mujeres libres”, 1936.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

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Cayetano dijo...

Proudhom era casi más un socialista, o si se prefiere, anarquista utópico al estilo de Saint Simon o Fourier. Es decir, un idealista.Mijail Bakunin era más materialista en el buen sentido, tenía los pies más en el suelo. Lo que ocurre es que desde la Revolución Francesa la mujer seguía relegada a un segundo plano incluso por los más revolucionarios. Lo que le costó muy caro a Olympe de Gouges, la que sacó su "declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana". Le costó la guillotina.
Con el tiempo, algunos vieron que la liberación de la sociedad era tarea conjunta de hombres y mujeres, uno de ellos fue "Miguelito".
Un saludo.

Mila dijo...

Hola Pablo, me ha encantado este artículo porque no he podido leer mucho sobre las mujeres anarquistas y sobre Mujeres Libres en particular, que me interesa, y tu artículo es un excelente comienzo.
Un saludo, Mila.

Pablo D. dijo...

Con vuestros comentarios siempre ayudáis a completar mis publicaciones y eso es una cosa de agradecer...

Espero que os guste el resto del trabajo...

Un saludo!!

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