domingo, 18 de octubre de 2009

Revolución de Octubre del 34. Segunda parte


El día 5, en los pueblos de la cuenca minera los obreros se aprovisionaron de armamento, asaltaron los cuarteles de la Guardia Civil y se enfrentaron a la Guardia de Asalto.

Después de las victorias contra los cuerpos de seguridad del estado, se formaron los Comités Revolucionarios dependientes del Comité Provincial , asentado en Oviedo, del que sería el primer presidente Ramón González Peña (como he citado en el anterior post), para que se normalizase la vida ciudadana y se constituyeran los grupos armados, que sería los defensores de la capital asturiana.

El Comité sería, a partir del momento en el que se constituyó, el nuevo gobierno de Asturias, así nos lo cuenta, en este fragmento del libro Hacia la revolución ,Adrian Shubert: “Estos comités locales se hicieron cargo de todos los aspectos de la organización incúmbete al Gobierno. A parte de los asuntos militares, sus actividades pueden dividirse en siete categorías: Abastecimiento alimenticio y racionamiento, salud, trabajo, comunicaciones, propaganda, orden público y justicia. El dinero fue abolido y sustituido por vales distribuidos entre las familias y válidos para una cantidad de comida determinada por medio de una encuesta. En Sama, el comité de abastecimiento se puso en contacto con los campesinos locales para asegurar el surtido de leche, huevos y carne. En Oviedo, Sama y Mieres, se organizaron hospitales donde se trató a los heridos de ambos bandos. Monjas y médicos trabajaron en ellos aunque estos últimos tuvieron que ser reclutados por la fuerza. Los comités de trabajo organizaron la conservación de las minas y la operación de los servicios públicos, tales como el agua y la electricidad. Se fabricaron explosivos en Mieres y vehículos blindados en Turón. En la Felguera, la FAI mantuvo en funcionamiento la fábrica de acero, produciendo vehículos blindados en tres turnos diarios.
Se creó un parque móvil central de 600 vehículos en Sama y otros menores en Mieres y Turón. Se utilizaron los trenes para el transporte de tropas y abastecimientos, especialmente entre Sama y Noreña. Se ampliaron las conexiones telefónicas con el fin de tener comunicaciones más eficaces, y en Turón existió incluso un radio transmisor que emitía a Francia y a Bélgica, aunque la mayor parte de estas emisiones eran bloqueadas. Se distribuyó una gran cantidad de propaganda impresa y se hicieron circular noticias, la mayor parte de las cuales eran falsas.
Para mantener el orden público se organizó una policía armada que en Sama se llamaba la Guardia Roja compuesta de trabajadores que no tenían que luchar en los frentes. En Oviedo, donde los revolucionarios controlaban los barrios burgueses comerciales y residenciales, se tomaron medidas especiales para impedir los saqueos por la canallada, según las propias palabras de uno de los participantes”.


Por cualquier zona de la geografía que pasases el entusiasmo de los lugareños era evidente, tanto era así que se multiplicaban de forma escandalosa los voluntarios para combatir al ejército, incluso las mujeres se alistaban en masa. Desde las fábricas de armas tomadas se multiplicaban las producciones, en Gijón y La Felguera se blindaban camiones que eran enviados a la lucha, etc…

Sería el día 6 cuanto las tropas gubernamentales comenzasen el intento penetrar en territorio astur. El primero en hacerlo sería el general Bosch que llegó desde León, pasando por el Puerto de Pajares y siendo detenido, finalmente, en Campomanes.

Mientras esto ocurre, Lerroux llama los Generales Franco y Goded a Madrid, para darles la dirección de la lucha. La primera orden que darán será la de traer tropas de la legión y de los regulares desde Marruecos. Estas tropas, al mando del general Yagüe, llegan a Asturias el día 9, recuperando para el gobierno Gijón y Avilés un día después.

En dichas tomas puede comenzar a intuirse lo que luego sería una feroz represión hacia la población insurrecta, ya que en Gijón los africanistas pasarán a los obreros a cuchillo.

A partir de este momento, el ejército gubernamental irá arrollando de manera demoledora todas aquellas poblaciones insurrectas, haciendo que los supervivientes huyan a la defensa de Oviedo, como única vía para volver a la victoria. Para colmo, los suministros de armamentos comienzan a escasear de manera importante, siendo la dinamita el único elemento al que se puede recurrir para defender las zonas en manos de los revolucionarios.





2 comentarios:

Fernando dijo...

Me ha encantado el video que has adjuntado. Lo que yo daría por haber tenido más contacto con gente que vivió la época; claro que cada vez es más difícil. Este tipo de documentos son un tesoro para la posteridad

Pablo D. dijo...

Gracias Fernando. El programa se llama "Camín de Cantares" de Tele Asturias.

Se trata de un hombre que se dedica a ir recopilando los cantares por los diferentes pueblos de la geografia asturiana. Creo que tiene un archivo propio con estas canciones.

La verdad que es un gran trabajo y de un hombre que, en principio, tiene un trabajo alejado de la historia... ya que es celador en el hospital de Asturias.

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