miércoles, 17 de marzo de 2010

Texo de Amaro del Rosal



"Las tabernas en Asturias, a parte de las Casas del Pueblo, eran centros en los que se discutían apasionantemente los problemas que agitaban al proletariado. Después de la revolución rusa apareción un vocabulario nuevo, un leguaje nuevo, conceptos políticos nuevos, tales como: "la dictadura del proletariado"; "la tierra para el que la trabaja"; "las fábricas propiedad de los obreros"; "Ejército Rojo" y "Ejército Blanco", "la religión es el opio del pueblo"; "el que no trabaje no comerá"; "bolcheviques" y "mencheviques". Los trabajadores, los mineros, manejaban estos conceptos sin explicarse, en muchos casos, su alcance y contenido político, su doctrina o su estrategia, pero viendo en ellos el camino del socialismo, la solición de sus problemas, la interpretación de sus sentimientos.


La revolución rusa había modificado la mentalidad de los trabajadores ofreciéndoles nuevas imágenes revolucionarias que no habían conocido. Las figuras tradicionales del socialismo se opacaban ante los nuevos líderes que encarnaban la Gran Revolución de Octubre y la de aquellos que le mostraban simpatía y adhesión. Removiendo vivencias de aquellos tiempos, recordaremos algunas anécdotas reales vividas en nuestra taberna-ateneo. Estamos a finales de 1919, somos militantes de la juventud socialista. Discuten los mineros violentamente. Me llaman. "Mario- así me decían familiarmente-, ven acá. El roxu diz que en Rusia ya non hay ricos... ¿Ye verdá? Si non hay ricos todos serán probes". Y allí estaba yo explicando -quién sabe como- la verdad de que en Rusia, con la revolución bolchevique, habían desaparecido los ricos; que siendo los trabajadores y los campesinos los dueños de la tierra, de todos los medios de producción, distribución y cambio, ejercían la dictadura y construían el socialismo. Quedaban convencidos y se sentían "bolcheviques". El problema del comunismo o anticomunismo no existía.


En otra ocasión unos mineros estaban enzarzados en una acalorada discursión. me llaman: "Oye, Mario, Germán diz que Jesucristo yera socialista. Nosotros decimos que non ye verdá porque la religión ye el opiu del pueblu... ¿Quién tien razón?" Para los clientes mis opiniones eran difinitivas; para ellos tenían toda la autoridad. Me consideraban de la juventud que leía mucho y que asistía a las reuniones en Gijón... Salí del paso de la nueva cuestión acudiendo a las parábolas de Cristo y de tomas Meabe convenciéndoles de que Jesucristo "tenía algo de socialista..." pero que no había que confundirlo con Don Celso, el cura del pueblo, aliado con los ricos, con la guardia civil, con los patronos y con "el Conde del Palacio", dueño, señor y cacique de todas las caserías de la comarca; que Cristo era una cosa y la religión vaticanista otra. Entre los mineros la blasfemia y el anticlericalismo se llevaban de la mano. Para ellos el cura era el gran enemigo.


Lo que no veían muy claro los mineros de "Santo Firme" era aquello de que en Rusia la tierra era de los que la trabajan y las minas, los ferrocarriles, los barcos, etc.,etc., de los trabajadores que las operaban. ¿Cómo era eso? Ni "la Aurora Social" ni "El Socialista", los únicos periódicos que leían, les hablaban de estos problemas..."


Amaro del Rosal: "Consideraciones y vivencias sobre la fundación del PCE y sus primeros años".

9 comentarios:

S. dijo...

Qué interesante...
Me has recordado que en las tabernas de asturias se come bien jejejeje

Cayetano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cayetano dijo...

El ejemplo ruso servía de modelo para todos los parias de la tierra de aquellos terribles años de la España profunda y atrasada, un sueño revolucionario que pondría fin a sus problemas... ¡Qué tiempos! Los asturianos, muchos de ellos mineros, siempre dieron que hablar en materia de movilización popular. La Revolución de Asturias, sin ir más lejos.
Un saludo.

Trecce dijo...

Años hacía que no recordaba a Amaro del Rosal.

Pablo D. dijo...

La verdad que si S. en Asturias tenemos la suerte de comer muy bien!!jajajaja.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Las condiciones de vida que tenían eran el caldo de cultivo perfecto para que floreciesen todo tipo de ideales de un mundo mejor.

En Asturias siempre hemos tenido fama de revolucionarios, si..jajaja... Como se dice por aquí: "Puxa Astures obrera y dinamitera".

Un saludo Cayetano!

Pablo D. dijo...

Trecce, Amaro del Rosal ha tenido una vida dura, con más de 40 años de exilio,llena de anécdotas que nos cuenta detalladamente en sus escritos.

Su lecturas no cabe duda de que son muy interesantes.

Un saludo!

Madame Minuet dijo...

Delicioso texto salpicado de ese lenguaje asturiano que me es tan familiar. Está bien eso de Cristo socialista, pero sin confundirlo con don Celso.

Monsieur, parece que no nos separan muchos kilometros :)

Feliz tarde, por fin primaveral

Bisous

Pablo D. dijo...

Siempre alegra leer algo en asturiano, aunque sea "amestao",verdad??jajaja...

Mucha gente habla de Cristo como un hippie de la época, quien sabe...

Un saludo Madame!

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