jueves, 22 de abril de 2010

Entrevista de "Le Figaro" a Franco (1958)



Entrevista a Franco por Serge Groussard publicada en "Le Figaro" de París (12/06/58).

"-¿Ha recibido usted influencias ideológicas en su formación de hombre de Estado?
-No.

-¿Ni siquiera la de Mussolini?
-Ni siquiera Mussolini ha resuelto como italiano los problemas de Italia. Ha moldeado una ideología original y poderosa. Pero para nosotros, los españoles, ninguna ética extranjera hubiese podido convenir. Durante la República nuestro país ha querido imitar a algunos regímenes extranjeros. El resultado fue un duro período de caos. Hemos buscado una solución en la cooperación de las clases sociales, y no en su divorcio; en su progresivo acercamiento mediante una existencia continuamente mejorada para todos, y no en la desproporcionada supremacía de una falsa minoría. Hemos rechazado la farsa de los partidos y el reinado del materialismo. Somos un pueblo que se deja guiar por el espíritu. Lo hemos demostrado en nuestra guerra civil, en que, a la postre, muchos españoles han muerto por sus ideas. Nuestro Régimen actual tiene exclusivamente sus fuentes y su fundamento en la Historia española, en nuestras tradiciones, nuestras instituciones, nuestra alma. Son estas fuentes, que habían sido perdidas o contaminadas por el liberalismo. La consecuencia del liberalismo fue el ocaso de España. El olvido de las necesidades del alma española, que nos fue minando durante el siglo diecinueve y una parte demasiado grande del veinte, nos ha costado la pérdida de nuestro imperio y un desastroso ocaso. Mientras las demás potencias mundiales de aquellos tiempos lograban forjar sus fuerzas, nos hemos sepultado en un sueño de más de cien años.

-¿No es más bien la falta de todas las materias primas fundamentales, la pobreza de su industria y la escasez de su población las que frenaban entonces la expansión española?
-De ninguna manera. Una buena política nos hubiese permitido luchar con armas iguales, pues todo se crea o todo se reemplaza. No había más que un problema político desde el año mil ochocientos treinta hasta la restauración de la Monarquía en el año mil ochocientos setenta, por causa de las guerras civiles, que nos apartaron de Europa y de la revolución industrial. Cuando la Restauración intentó recuperar el tiempo perdido, cincuenta años habían transcurrido ya, y poco después, en el momento de la pérdida de los últimos vestigios del Imperio, nuestra economía se basaba en la agricultura y en los intercambios comerciales importantes con lo que nos quedaba aún de nuestras colonias. La pérdida de dichas colonias ha tenido consecuencias económicas de una incalculable importancia. Nuestra neutralidad durante la primera guerra mundial contribuyó para mejorar la situación –España tenía entonces menos habitantes-, pero una agravación se produjo entre las dos guerras por causa del desequilibrio permanente de nuestros intercambios comerciales, lo que trajo consigo la desvalorización progresiva de nuestra moneda. Los hombres de la República se mostraron incapaces de considerar objetivamente estos problemas; sus sectarismos les empujaban a dar al problema político, enfocado según criterios de clases, más importancia que a los intereses nacionales. Nuestra victoria hizo posible la unificación del poder, necesaria para la renovación económica urgente y para el progreso social de la nación. A la generación llamada del año noventa y ocho –pensadores y “diletantes”- se ha opuesto la generación de los hombres de acción surgidos desde mil novecientos treinta y cinco, cuyas realizaciones se han traducido en el desarrollo económico de España.

-¿Entre los hombres de Estado españoles de los tiempos modernos hay algunos que usted admira?
-En general, el conjunto de los hombres políticos españoles que han gobernado y que yo he conocido, directa o indirectamente, antes del Movimiento Nacional, no supo colocarse a la altura de las circunstancias. No se trata de que haya habido hombres extraordinarios en España; lo que ocurría era que el sistema político les destruía o les condenaba al ostracismo. Esto es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con Antonio Maura, apartado por las conspiraciones de los partidos. Canalejas y Dato, ambos presidentes del Consejo de Ministros y prestigiosos estadistas, fueron asesinados. Lo mismo ocurrió, en mil novecientos treinta y seis, con Calvo Sotelo, el principal colaborador de la obra de Primo de Rivera, “suprimido” por la Policía del Gobierno de la República porque era el jefe de la oposición monárquica. Es de todos conocido que esta afrenta provocó el Levantamiento liberador. Ya durante el transcurso de la guerra civil, figuras como las de José Antonio Primo de Rivera y Víctor Pradera, tan ricas en promesas, fueron fusiladas por los rojos.

-Y, fuera de España, ¡los estadistas más notables, en su opinión?
-Para que un hombre de Estado sea ejemplar tiene que ser humano. Y esto es una cualidad bastante más escasa de lo que yo hubiese creído antes de verme obligado, por deber, a ocuparme de los problemas y de los hombres políticos. Esta observación no se refiere sólo a España. "

Esta entrevista está dividida en dos partes.Para su lectura completa pincha aquí y aquí.

25 comentarios:

NORMA SANTOS dijo...

Tiene gracia, "para que un hombre de estado sea ejemplar tiene que ser humano"...menuda fracesita. Muy bueno este documento Pablo.
Que tengas un buen día.
Norma.

Mercedes dijo...

Me gusta saber de mi pasado más reciente, y tu blog es una inagotable fuente de información. La verdad es que esta entrevista me deja un poco perpleja, no sé si Franco era un cínico o se creía sus propias mentiras.
Muy interesante.
Hasta pronto.

Cayetano dijo...

Franco, ese hombre, ese gran analista político e intelectual avezado que no supo ver que el atraso español vino de tanto monarca absolutista y carca, como Fernando VII, de tanto cacique de derechas y de tanto analfabetismo fomentado por las clases privilegiadas.
Saludos.

S. dijo...

Qué suerte tengo de haber nacido con la constitución...

Las Reinas Del Garito dijo...

Menudas perlitas suelta, tan grandilocuentes como ridículas.

Saludos.

La Dame Masquée dijo...

Monsieur, menuda joya, una entrevista con Franco! Yo ni sabia que las concediera. Claro, me imagino que todas las preguntas estarian pactadas de antemano, y el discursito en cada una bien preparado.

Feliz dia, monsieur

Bisous

Nikkita dijo...

Menuda joya Pablo, imagino que la entrevista estaba pactada y que las respuestas las redactó un gabinete, pero se me ha quedado la frase del final: Para que un hombre de Estado sea ejemplar tiene que ser humano.... ahí llevaba razón, una cualidad muy escasa...
Besos.

Pablo D. dijo...

Pues sí, Norma. Franco era el más humano de todos los inhumanos, por lo que se ve...

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Yo pienso que más bien era un cínico. Sabía de sobra lo que tenía que decir para poder ganarse el favor de los demás países.

¡Este hombrecito no daba una puntada sin hilo!

Muchas gracias, Mercedes.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Franco siempre alardeó de ser un militar y no un político.

No cabe duda de que el progreso llegó gracias a él y a sus secuaces...jajaja

Un saludo,Cayetano!

Pablo D. dijo...

Pues sí, S. Tenemos suerte de haber nacido dentro de un régimen democrático.

Aunque no podemos conformarnos con esta patraña que nos quieren vender. Hay que luchar por la democracia pura, por la igualdad.... por muchas cosas que aún faltan.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Un hombre que no tenía miedo a decir todo lo que pensaba. Que no le importaban las críticas del exterior.

Que más le daban cuatro opiniones negativas de exiliados e intelectuales, si tenía al pueblo español sometido y las grandes potencias comenzaban a fijarse en él...

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Todo atado y bien atado, Madame.

¡Qué ni se les ocurra hacer una pregunta que pueda irritar a su excelencia!

Un saludo!

ROSALIANM dijo...

Un documento muy interesante el que has rescatado. Yo, que soy documentalista, valoro esta entrada que has hecho Pablo.
Un abrazo. Continúo leyendo la segunda parte del documento.
Feliz tarde.

Pablo D. dijo...

Si razón tenía, Nikkita. Otra cosa es que aplicase lo que decía.

Es bien sabido que al Caudillo le gustaba mucho firmar las penas de muerte durante su hora del café, algunas veces con sus queridísimas nietas corretenando a su lado...

Estaba todo pactadísimo, no había margen de error. Las respuestas cuidadas al 100% para dar la imagen que el país y Franco necesitaban.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Admiro mucho tu trabajo Rosalianm. Me encanta todo lo que tenga que ver con la investigación y documentación. ¡Los libros son mi pasión!

Espero que te sea interesante y lo disfrutes.

Que tengas muy buena tarde.

Un saludo!

Dissortat dijo...

Que humano y redentor aparece el Generalísimo en esta entrevista, pero sobre todo me parece cultísimo con tantos detalles históricos y tal, ¿no os parece?
Slaud

Xibeliuss dijo...

Sí señor: una joya de entrada... y una joyita de estadista. Vamos, el Fernando VII del Siglo XX. Que jodío
Saludos

Felix Casanova dijo...

Pablo...

La madre que lo trajo, ¡esa humanidad que desprendía se capta en sus palabras¡ Todo un fenómeno por llamarlo de alguna manera...

Un abrazo

Pablo D. dijo...

De puertas para fuera tiene que dar una imagen de intelectual y salvador de la patria, para que el mundo entero (menos los exiliados españoles) se lo crean.

De puertas para dentro se jactaba de ser un militar y odiaba profundamente a su vecino, también dictador, Salazar por ser un intelectual.

Un saludo, Dissortat!

Pablo D. dijo...

Exacto, Xibeliuss. El Fernando VII del s.XX.

Historiador, estadista, salvador de la patria, fundador de la España como retiro espiritual del mundo, etc...

Un saludo!

Pablo D. dijo...

La verdad que era tan humano para los represaliados como lo pinta en la entrevista.

Así son todos los dictadores: Ególatras empedernidos...

Un saludo, Felix!

FRAN dijo...

Como militar quizás fuese bueno, pero como hombre de estado...aplicando su propia regla, no valía un duro.
La perspectiva que nos dan los años nos ha demostrado con creces lo ególatra y pagado de si mismo que era este personaje, esperemos que aprendamos de una vez de nuestra historia e individuos como este y como los secuaces que lo rodeaban y apoyaban, jamas vuelvan a intentar "arreglar a España", que ya sabemos de sobras lo que eso significa, de todo menos ser "humano".
Gran entrada compañero.
Un saludo.

Pablo D. dijo...

Por desgracia, muchos de los que le rodeaban se convirtieron en demócratas de toda la vida y siguen acaparando las aprcelas de poder.

Este es el resultado de una transición con menos eficacia que la que nos pintan...

Un saludo, Fran!

Tani dijo...

Querido Pablo es muy interesante leer la entrevista que nos dejas. Hago el símil con un dictador mexicano, Porfirio Díaz, quien en una famosa entrevista concedida a un periodista estadounidense hablaba de su gobierno de 20 años de una manera natual, noble y especial.
Es que habrá que ver la manera en que estos dictadores están nublados de poder, ciegos y autoconvencidos de que llevan al país por la senda correcta. De nuevo te digo que vale la pena este material.
Un beso enorme

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