sábado, 5 de junio de 2010

Documental: Diego (Abel paz)


"En una bodega del barrio de Gracia de Barcelona Diego (Abel Paz) habla de sus recuerdos, de cómo vivió los sucesos revolucionarios del 19 de julio en Barcelona, de su infancia, de su madre, de cómo pasaron de ser niños a ser adultos apresuradamente por la revolución, y continuó recordando de cómo la alegría inicial, fue perdiéndose poco a poco, conforme comprendía que la guerra se iba perdiendo, que todo estaba perdido, con los terribles bombardeos sobre Barcelona, de la huida hacia una Francia que los recibía no como héroes sino como revolucionarios, y les esperaban los campos de concentración sobre la arena, y cómo el espíritu de solidaridad no se había perdido entre los españoles, que vivían en la situación más miserable."


Diego. from Colectivo Roig i Negre on Vimeo.


20 comentarios:

Mercedes dijo...

Es un testimonio, este de Abel Paz, impresionante, Te deja pensando... Él cuenta sus vivencias consciente del absurdo de la guerra. Dice que está seguro de no haber matado a nadie, que disparaba al cielo para evitarlo. Entonces, ¿qué nos cuenta? Fue todo tan triste. ¿Qué más da en el bando que se luchara? Todas las guerras se parecen en una cosa: siempre ganan los mismos.
Interesante testimonio: un hombre que cuenta lo que ha vivido y reconoce lo que ha perdido.
Un abrazo.

La Dame Masquée dijo...

terrible epoca para ser niño. Terrible epoca para ser cualquier cosa, pero en especial niño. Por no tener, no tuvieron ni infancia.

Feliz fin de semana, monsieur

Bisous

NORMA SANTOS dijo...

Hola Pablo. El reportaje de este señor me ha gustado. ¡Qué manera de expresarse! Comparar la memoria con los resortes...y fíjate que me llama la atención cómo ha explicado su experiencia de una manera tan amena. Me ha quedado embobada mirando el vídeo.
Un saludo majo.

Xibeliuss dijo...

Coincido con Madame: terrible época.
Muy bueno el documental: un narrador nato.
Saludos

Cayetano dijo...

Tiempos muy duros para esta gente que luchaba por la libertad de su país. Mal pago el de nuestros vecinos. No sabían que luego les iba a tocar a ellos el zarpazo fascista.
Un saludo.

Felipe dijo...

Nos dejas un gran testimonio que debían ver las generaciones más jóvenes

¡Salud y República!

ROSALIANM dijo...

Pablo, yo he visto el asunto desde el punto de vista más literario o personal. Diego tiene frases contundentes y sabe transmitir al espectador. Habla sobre los momentos intensos de la vida, que según él son pocos porque el resto de la vida es rutina. Me ha encantado su filosofía, su manera de contar una historia como si yo la viviera.
Un abrazo wapo.

Carolina dijo...

En la guerra pierden todos pero siempre se vuelve a pisar la misma piedra, parece mentira; mi mama la vivio cuando tenia 4 años, ella tambien paso la guerra en Italia y me contaba con lujo de detalles sus sensaciones aun tantos años despues, son experiencias que jamas se olvidan.

Un abrazo!

Dissortat en l'exili dijo...

La decepción que debieron sentir sería inmensa al ver que sus ideales se veían aplastados por la fuerza de las armas, y además, los "libre e igualitarios" franceses no ofrecían mucho más que alimentos y ropa en esos campos de "refugiados" que realmente eran campos de concentración, porque yo pienso que Francia, al igual que otros países, temieron que las ideas "perniciosas" de los revolucionarios españoles llegasen a propagarse.

Salud!

Pablo D. dijo...

Las guerras son tremendamente inhumanas, Mercedes.

Estoy de acuerdo contigo, siempre ganan los mismos. El pueblo es el que pierde, el que sufre y el que muere, indistintamente del bando en el que luchen.

Un gran testimonio el de Abel Paz, sí.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Toda la razón, Madame.

Puede que sea la generación que más dolor haya tenido que vivir. Han perdido su infancia y han luchado en su madurez para que no la perdiesen sus hijos. Unas personas admirables...

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Fue un grandísmo escritor y orador, Abel Paz. Desde que acabó la guerra se dedicó a dar conferencias y mostrar su apoyo a todo tipo de injusticias sociales.

Un hombre curtido en mil batallas que nos las expresa de manera espectacular.

Un saludo, Norma!

Pablo D. dijo...

Consigue que empaticemos con su discurso desde el primer momento. Un hombre que nos cuenta sus tragedias sin ningún complejo y de manera instructiva.

Un saludo, Xibeliuss!

Pablo D. dijo...

La amenaza fascista sobrevolaba Europa entera. Tuvo que ser muy duro escapar de una matanza para acabar de esta manera...

Como se dice: "Salir de Guatemala para meterse en Guatepeor". Una época muy dura, sin lugar a dudas, Cayetano.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Esto hay que mostrárselo a todo el mundo. Hay que educar a las personas con estas historias para que no vuelvan a ocurrir.

No debemos de caer más veces en la misma piedra...

Un saludo, Felipe!

Pablo D. dijo...

Diego es un gran escritor, Rosalía. Ha publicado unos cuantos libros que son referencia dentro del mundo anarcosindicalista ibérico.

Además ha participado en un sinfín de conferencias por medio mundo y era una figura a la que se recurría de manera primordial a la hora de buscar un testimonio para cualquier documental.

Él sabía lo que hablaba y conocía perfectamente como llegar a nuestra mente. Todo un grande.

Un saludo!

Pablo D. dijo...

Es una experiencia que no se puede borrar, ni se debe. Hay que sintetizarla y mostrársela a los demás para que no vuelva a ocurrir...

Un saludo, Carolina!

Pablo D. dijo...

Tienes razón, Dissortat. Francia temía que estos ideales de libertad penetrasen es sus fronteras y puesen en peligro los cimientos del país.

Más tarde veremos como otro tipo de ideas son las que derrumban toda la sociedad a golpe de armas y muertes...

Un saludo!

Nikkita dijo...

Hola Pablo,
al margen de mi pasión por este tipo de documentales, has escogido uno de los mejores testimonios que he visto ilys.

Narra a la perfección lo sucedido, hasta el punto de meterte en "su tiempo" como él dice, y tiene frases impresionantes, como el que en la revolución los enanos se hacen gigantes, y muchos niños pasaron a ser adultos, o la descripción de cómo se sintieron muchisimos en la guerra, cuando no querían matar a nadie aunque fuera el enemigo.

Es de los pocos que reconoce y justifica la situación real que se encontraron los exiliados al llegar a Francia, y dice algo que me ha parecido super interesante, y que se demostró después entre los deportados a los campos de concentración: sin autoridad en los campos de refugiados, no se produjo ningún incidente que rompiera la convivencia, porque tenían el principio de solidaridad bien arraigado.

Es un Testimonio, con mayúsculas. Otra entrada fantástica.

Besos.

Pablo D. dijo...

Como bien dices, Nikkita, el sentido de la solidaridad era lo que más destacaba en esta gente. Puede que fuese su primer rasgo identitario...

A mí, la frase que más me gusta es la que le dedica a las barricadas. No la recuerdo literalmente pero dice algo así como que no eran necesarias en tanta cantidad pero que en una revolución la gente necesitaba levantar cosas y ésta era la función que cumplian dichas defensas.

Es un gran testimonio el de Abel Paz.

Un saludo!

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